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lunes, 24 abril 2017
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TURISMO

ECOSISTEMA DE LA MINA

Paisaje

Mina La Jayona

Al margen de los valores medioambientales de carácter geológico, botánico o faunísticos que se pueden apreciar en un recorrido por su interior, la vista a la mina también ofrece otra serie de sensaciones difícil de definir y que sorprenden gratamente al visitante. Entre estos, por citar las más representativos, destacan los paisajes, los juegos de luces, los sonidos o los contrastes térmicos.

Los paisajes que pueden disfrutarse desde los oteros y miradores en los que se han convertido las escombreras lo forman sucesiones interminables de valles y sierras recortadas en el horizonte. Paisajes, vestidos por dehesas, olivar y matorral mediterráneo, de las estribaciones septentrionales de Sierra Morena que contrastan con las amplias llanuras cerealistas de la vecina Campiña situada más al norte.

Los claro-oscuros y contrastes de luz existentes en los continuos cambios entre galerías y andenes o los haces de luz penetrando por los distintos rincones y oquedades iluminando paredes descarnadas, dejan al descubierto colores increíbles o crean contraluces, casi mágicos, entre la vegetación y la roca que provocan sensaciones inolvidables.

La inmensa amalgama de sonidos, que varía desde el silencio sobrecogedor de las galerías más largas, hasta el más vivo resonar de zumbidos de insectos mezclados con cantos de jilgueros y otras aves que son escuchadas por todos los andenes, se mezclan con el lejano tintineo de campanillas y el canturreo de las perdices que habitan en la sierra.

Los contrastes térmicos, generan las condiciones idóneas para que las corrientes de aire fresco en un concentrado proceso de termo circulación invadan de forma continua las galerías y salas más profundas de la mina provocando sensaciones de inusitado frescor entre los visitantes.

Geología

Mina La Jayona

A lo largo de los diferentes niveles o recorridos por el interior de la mina, sobre taludes, pozos, salas o galerías pueden observarse, al margen de restos de la actividad minera (polvorines, anclajes, cargaderos, sostenimientos, etc.) que muestran el sistema de explotación de la época, manifestaciones geológicas de enorme calidad, entre las que destacan: un gran plano de falla, las mineralizaciones y los procesos kársticos.

El Plano de falla, deja al descubierto más de 300m2, visibles con asombrosa nitidez, las estrías formadas y que indican la dirección y sentido del desplazamiento de la tierra en esta zona hace millones de años. Asociado a la falla se aprecian numerosas mineralizaciones y rocas formadas al calor del movimiento.

Las mineralizaciones, especialmente las de oligisto y hematites objeto de la explotación, están muy presentes y es frecuente observarlas rellenando pequeñas fracturas o en huecos de disolución de las calizas. Distintas formas de calcita, óxidos de cobre y otros minerales también se observan por numerosos rincones de recorrido.

Los procesos kársticos, tanto de disolución como de precipitación, son de primera magnitud. Entre los procesos de disolución se aprecian los distintos grados de evolución, que varían desde afloramientos de calizas con huecos rellenos de arcillas de descomposición hasta calizas altamente karstificadas que alcanzan su cenit en la vecina cueva de Los Muñecos, situada a escasos metros de la mina. Entre los procesos de formación destacan pequeñas estalactitas situadas a la altura de la vista y que cuelgan de la clave de numerosas galerías.

Otros elementos geológicos que ha dejado al descubierto la excavación son: contactos litológicos, plegamientos de la roca o estructuras sedimentarias, como marcas de corriente, que recuerdan el origen marino de las rocas.

Fauna

Cigüeña Negra

Las numerosas oquedades y refugios que ofrecen las paredes rocosas de las minas, ejercen de reclamo para la fauna del entorno, especialmente para las aves y entre estas, las que se instalan con mayor asiduidad son las rupícolas, siendo la grajilla (Corvus monedula) el ave nidificante más próspera, junto con el estornino negro (Sturnus unicolors), la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocora), y el avión roquero entre otras especies. Pero el señor de este lugar es el señor búho real (Bubo bubo) que también nidifica y la culebrera europea (Circaetus gallicus), así como ocasionalmente lo hace la otra joya alada de este espacio: la cigüeña negra (Ciconia nigra ).

El roquero solitario (Monticola solitarius), también encuentra aquí su terreno propicio, sumándose a una larga lista de aves posibles de observar según las distintas estaciones: zorzales, cogujadas, colirrojos, escribanos, collalbas, lavanderas, currucas, mosquiteros, carboneros, herrerillos, etc.

El mamífero más abundante en la zona, es el conejo (Oryctolagus cuniculus), pieza clave en la cadena alimenticia de la mayoría de los depredadores del ecosistema, atrae a especies como el gato montés (Felis sylvestris). El jabalí (Sus scrofa) y el tejón (Meles meles) son los nocturnos merodeadores que dejan visibles huellas de sus correrías por los alrededores de este Monumento Natural.

Pero por sus propias peculiaridades ambientales, son los lugares más oscuros, recónditos e inaccesibles (también por ser lugares no visitables al público debido a su fragilidad ambiental), los que guardan el tan curioso como poco estudiado y difamado, pero beneficioso e inofensivo, orden de los quirópteros, representados por especies como los murciélagos de herradura grande (Rhinolophus ferrumequinum), murciélago de cueva (Miniopterus schreibersi), el ratonero mediano (Myotis blythii) y sobre todo el murciélago de herradura mediano (Rhinolophus mehelyi), especie en peligro de extinción.

También tiene una buena representación el tritón ibérico (Triturus boscai) y la rana común (Rana ridibunda) en las zonas húmedas del fondo de la mina. Además se puede encontrar a la ranita meridional (Hyla meridionalis) junto con varias especies de sapos entre los que se encuentra el sapo partero ibérico (Alytes cisternasii).

También los reptiles cuentan con una nutrida presencia, tales como el lagarto ocelado (Lacerta lepida), así como varias especies de lagartijas y culebras, y otros reptiles propios del ecosistema del Monte Mediterráneo.

Flora

Flora típica

Nos encontramos en una zona arropada por el matorral mediterráneo, en la que hay dehesas de hermosas encinas, (Quercus ilex) que intentan alcanzar ese estado de gran biodiversidad y equilibrio natural.

Además de la jara pringosa (Cistus ladanifer) que nos ofrece un magnífico espectáculo en primavera cuando sus grandes y hermosas flores blancas empiezan a abrirse, además de su casi constante olor, y los retamales (Retama sphaerocarpa), podemos encontrar muchas otras especies como el Piruétano (Pyrus bourgaeana), que es un pequeño arbolillo, que da unos frutos parecidos a las peras. El Lentisco es otra especie que encontramos a menudo y que probablemente llame nuestra atención por sus frutitos rojos.

Otra especie fácil de observar será el Acebuche (Olea europaea var.sylvestris), que es la variedad silvestre del olivo; la Esparraguera (Asparagus albus); la Coscoja (Quercus coccifera), de aspecto similar a la encina pero arbustiva; la Ahulaga (Genista hirsuta), mata espinosa y achaparrada que abunda mucho; el Cantueso (Lavandula stoechas) con sus flores violetas y su agradable olor.

Algunas de estas plantas pueden incluso llegar a aparecer de forma más o menos aislada en alguna dehesa.

También existen alcornoques casi de forma testimonial. Una de las especies que más se asocia a estas formaciones de alcornoque es el Madroño (Arbustus unedo), arbusto que da unos llamativos y sabrosos frutos rojos.

Entre las demás especies cabe destacar el Durillo (Viburnun tinus) con pequeñas florecillas blancas, los Brezos (Erica arborea y Erica australis), el Quejigo (Quercus faginea) otra especie de las familias de las Fagáceas; el Majuelo (Crataegus monogina); la Cornicabra (Pistacia terebinthus) y el Lentisco (Pistacia lentiscus).

Entre los arbustos de menor porte encontraremos el Garbancillo (Astragalus lusitanicus); la Madreselva (Lonicera sp.), el Torbisco (Daphne gnidium) y el Rosal silvestre (Rosa sp.)

Las riberas constituyen espacios donde a menudo el hombre a dejado de intervenir, se caracterizan por la presencia mayoritaria de la Adelfa (Nerium oleander), también son comunes los fresnos (Frasinus angustifolia), los sauces (Salis sp.), los Juncos (Juncus sp.)la Madreselva y la Hiedra (Bryonia dioica).

PLANTAS MEDICINALES

Nuestra sierra ofrece al visitante numerosas plantas medicinales, ejemplo de ellas:

  • Manzanilla: ofrece numerosas propiedades antiespasmódicas, tónica digestiva, antinflamatoria, carminativa, vulneraria y algo sedante. También se utiliza en cosmética para lavar los cabellos, a los que abrillanta.
  • Romero: se utiliza para la cura de enfermedades reumáticas.
  • Eucalipto: se utiliza como balsámico para tratar enfermedades respiratorias.
  • Cardo borriquero e hinojo: sirven como diurético.
  • Lavanda: jaquecas.
  • Tomillo y orégano: para la piel.
  • Tila: tranquilizante.
  • Geranio: analgésico.

Esta web ha sido financiada a través de la medida 413 del PDR Extremadura 2007-2013

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